Madre hoy me duele tu recuerdo,
y transita tu huella
sobre la huella de esta herida
que no termina de cicatrizar
aunque el tiempo avance inmutable
en su pedestal de eternidad.
Extraño la infancia lejana
entre aromas de café
y sabor a mandarina.
Añora la memoria
as lecturas gratas
que arroparon mi infancia
dando alas a mi imaginación,
al llegar la noctámbula silente.
Madre, hoy transita tu huella
sobre la huella ancestral
que continúa fluyendo,
recorriendo las venas
de un legado familiar.
Frente a la imperturbable paz
del sepulcro silente,
añoro tu existencia,
el abrazo cariñoso
y el consejo necesario.