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Monday, May 20, 2024

El queso

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Wilson Rogelio Encisohttps://sites.google.com/site/wilsonrogelioenciso/
Chaguaní, Colombia, 4/15 de julio de 1958, profesional en Ciencias Políticas y Administrativas (Administrador público), diplomado y posgraduado en diversas especialidades académicas y de gestión pública. Laboró con el Estado colombiano entre 1978 y 2015 y fue docente universitario de 1986 a 2012. Autor de una saga de veinte novelas, dos en proceso y tres en perspectiva, dos compilaciones de narraciones románticas y relatos que difunde en Revista Latina NC, wrenciso.com y en Escondite Literario Tropical. Novelas publicadas: La iluminada muerte de Marco Aurelio Mancipe, 2016, Con derrotero incierto, 2017, Enfermos del alma, 2018, El frío del olvido, 2019, Matarratón, 2021, El valle de las apariciones – Novela Coral, 2022, Berenice, una mujer feliz, 2022, Sin afán ni olvido, 2023, Historias guardadas, 2023 y ENTROPÍA, 2024. Amé en silencio, y en silencio muero, 2017, es una compilación de narraciones románticas y en Canto Planetario – Hermandad en la Tierra, 2023, participó con un relato ambiental. Wilson Rogelio Enciso es gestor de la iniciativa literaria: Una novela para cada escuela, con la cual busca incentivar la lectura en la juventud. Lleva donadas más de ciento setenta obras de su autoría en bibliotecas y escuelas públicas en Colombia, Costa Rica, Estados Unidos, República Dominicana, México, Nicaragua, Argentina y España, con entregas personales, la mayoría, con envíos por correo y mediante presentaciones vía Internet.

Aquel certamen era como el queso artesanal, el hecho a mano a partir de experticia campesina y recetas ancestrales. Era un producto original que hablaba de la satisfacción y del esmero de sus ignotos productores para que su sabor, aunque complejo, así como su forma caprichosa y olor singular que solo el tiempo le daba, cautivara la pupila, el paladar y la mente del lejano y desprevenido consumidor al abrir las hojas que contenía tal literario manjar y que, al interiorizarlo, además del disfrute a plenitud que le producía, le ponía alas a su imaginación.

Biblioteca Pública Municipal Héctor Hernando González, Cota, Cundinamarca

No se trataba, entonces, de un renombrado desuerado de marca y encuadernación de lujo, mucho menos, de aquellos con estirpe de editorial publicitada y prólogos de encumbrados. Tampoco, de un procesado manjar de elevado precio y exclusivo para un refinado y reducido público que pide siempre por catálogo, no tanto para su consumo y degustación. Estos suelen hacerlo para que otros sepan que los coleccionan en los estantes de sus refrigeradas bibliotecas.
Sí, aquel oficio literario rupestre era como el queso artesanal, sin grandes pretensiones mundanas, elaborado a mano y con pocas reglas para alimentar el alma de los sensibles que aún quedan en el mundo. Sin embargo, para subirle de categoría al certamen, tal vez, hasta con buenas intenciones, alguien decidió agregarle ají a la cuajada durante su proceso de maduración.

Corolario gráfico: Cava de quesos, la vaca Majo y estante de libros.
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