En estos días, Carolina del Norte y varios estados comenzando desde Texas han sido testigos de una escena poco común y profundamente reveladora: monjes budistas de diferentes países caminando por nuestras calles como parte de una larga jornada que inició en Texas y tiene como destino Washington, D.C , promoviendo la paz, unidad y compasión .
Porque la vida es corta, ahora que puedes: ¡goza! Mañana quizá ya no estés, o el mundo gire al revés.
Ahora que puedes, amigo... baila, baila esta salsa a más no poder. De aquí solo llévate el placer; ven, te invito, danza conmigo.
Disfruta cada momento, porque dolor y tormento mejor dejarlos en el ayer, sin siquiera voltearlos a ver.
Cuando 2025 llega a su fin, es inevitable hacer balance de ese año que está por desaparecer y pasar a ese rinconcito que ocupa el recuerdo. Un nuevo comienzo que afrontamos de distintas maneras. Este año he escuchado mucho la frase: «¿Por qué no vives de la escritura?». Antes daba demasiadas explicaciones; ahora mismo solo simplifico diciendo que el mundo editorial está muy complicado. Y quizá lo esté, pero no es la única razón.
Intenta aprender…
Cuando apacigües el alma, cuando disfrutes la tarde caer, con corazón henchido de calma… Y esos recuerdos dejen de arder, la esperanza volverá, la carga se aliviará y la luz del mañana, sin prisa, te inspirará.
Que al final de los adioses del olvido alguien disperse por doquiera mis cenizas, para que la brisa que besa el Alto del Vino se impregne con sonatas, versos y sonrisas…
Bucólico paraje donde, en una lomita, ¿recuerdas?, quise hacerte un tibio nido, para encerrarnos allá, en soledad furtiva, a gritar con letras y besos este amor vivido.
La poda de capullos, de brotes que crecen hacia afuera o con características parasitarias, así como de flores y ramificaciones avejentas o enfermas se hace para favorecer la floración, crecimiento y, en general, la salud de las plantas. Además de prevenir enfermedades, se busca garantizar que sus siguientes retoños, flores y frutos tengan mayor energía, crezcan saludables, duren y produzcan más y mejor.
Una vez más la ambición desaforada, ¡sin fondo!, de unos pocos que lo tienen todo, sin que ni siquiera el todo les sea suficiente, desarropa una de las tres mayores ferocidades humanas: su proclividad marginal individual autodestructiva.
Mi preferencia por el equipo albirrojo se dio por variables casuales y ambiguas circunstancias sociales propias de aquel entonces. Corría el amanecer de los años setenta y recién había llegado de mi pueblo del alma en calidad de desplazado social. Entiéndase esta expresión como la visión que mi madre tuvo en cuenta para evitarnos que nosotros, sus hijos, siguiésemos las sendas que ella y la abuela enfrentaron, con carencias y dificultades socioeconómicas por doquiera...
Bienvenidos, mis estimados Aeroamigos, familiares, allegados y demás asistentes a este bonito evento cuando celebramos por partida doble y con inmarcesible júbilo el cuadragésimo séptimo aniversario de nuestro ingreso a la Fuerza Aérea Colombiana y ser referentes, de alguna manera, de varios personajes de la novela ‘La sociedad de la mentira’, escrita por uno de los presentes y cuyo lanzamiento es hoy y aquí, con nosotros como protagonistas.