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Sunday, January 25, 2026

Mediadores de la paz: cuando el silencio convoca a la humanidad

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Alicia De Dios Fernandez
Inmigrante Mexicana. Originaria del estado de Hidalgo, Organizadora, comunitaria, Activista de derechos humanos. Le gusta colaborar en actividades y causas comunitarias . Escribir es parte de ella . Escribe poemas, pensamientos , artículos , ensayos como parte de auto aprendizaje

Walk for peace .

En estos días, Carolina del Norte y varios estados comenzando desde Texas han sido testigos de una escena poco común y profundamente reveladora: monjes budistas de diferentes países caminando por nuestras calles como parte de una larga jornada que inició en Texas y tiene como destino Washington, D.C , promoviendo la paz, unidad y compasión .

Yo los llamo los mediadores de la paz. No porque vengan a resolver conflictos políticos o a imponer ideologías, sino porque su sola presencia media entre el ruido del mundo y el silencio interior que como sociedad hemos olvidado escuchar.

A su paso ocurre algo poderoso. Personas de distintas razas, religiones, culturas e ideas políticas se acercan a ellos con respeto y esperanza , algunos les llevan flores como muestra de lo que ellos inspiran . No importa el color de la piel, la fe o la postura ideológica. Por un momento, las diferencias se disuelven y emerge una sola voz: la paz.

Esto revela una verdad innegable: la humanidad está hambrienta de paz.
Vivimos tiempos de cansancio colectivo. Cansancio de la confrontación constante, del miedo, de la violencia normalizada, de la deshumanización. Y por eso la gente acude. Acude a quienes no gritan consignas, sino que caminan con coherencia. Su voz de convocatoria es inmensa, precisamente porque no divide, sino que reúne. No impone, sino que inspira.

Muchas personas enfermas, otras atravesando situaciones difíciles de duelo, migración forzada , incertidumbre, dolor profundo se acercan a ellos buscando refugio y consuelo. No buscan soluciones mágicas. Buscan presencia. Buscan un ejemplo. En una mirada serena, en un silencio compartido, muchos encuentran alivio para el alma. Y a veces, eso basta para seguir adelante.

Sin embargo, ellos no se detienen. Escuchan, acompañan, pero continúan su misión. Y su mensaje es claro y constante: la paz que buscas no está afuera; está dentro de ti. Desde lo más profundo de nuestro interior nace la paz, y desde ahí también nacen las ideologías y las acciones que pueden conducirnos a una convivencia más justa y humana.

Muy pocas personas tienen la fuerza física, emocional y espiritual para caminar tantos kilómetros pidiendo paz. Por eso se han convertido en un ejemplo de humanidad. Un ejemplo no solo para la sociedad civil, sino también para líderes que genuinamente buscan hacer las cosas bien. En tiempos donde la credibilidad del liderazgo está en crisis, su caminar silencioso recuerda que guiar no es imponer, sino servir; no es hablar más fuerte, sino actuar con integridad.

Nunca antes había visto tanta convocatoria en el Capitolio. Personas reunidas no para protestar ni confrontar, sino para coincidir. Coincidir en un anhelo común que atraviesa fronteras, credos e ideologías: vivir en paz. Esa imagen habla de una sociedad cansada, sí, pero también consciente, despierta y capaz de reconocer los actos auténticos.

La enseñanza más profunda de esta caminata no está en el destino final, sino en cada paso. Nos recuerda que la paz no es comodidad, es compromiso. Que el cambio que exigimos al mundo no comienza en otros, sino en nosotros mismos.

Si queremos cambios , si queremos paz, busquemosla dentro de nuestro interior.
Ahí está nuestro verdadero poder transformador.

El día en que el mundo se una como se une en esta travesía llamada Walk for peace , ese día habrá muchos cambios para una vida mejor para todos.

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