Escrito por KARINA NEYRA, Junio 18, 2020, Raleigh.- La decisión de la Corte Suprema de Justicia de mantener con vida el Programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA), ha generado un sensación de alivio para miles de jóvenes indocumentados de Carolina del Norte que llegaron al país aún siendo niños. Sin embargo, sostienen que la lucha continúa con el fin de lograr una reforma migratoria integral.

Con cinco votos a favor y cuatro en contra, el Supremo determinó como ilegal el proceso que siguió el gobierno del presidente Donald Trump para poner fin a DACA.

“El juez Roberts bien lo dice: no es sobre la legalidad del programa sino en la manera cómo se terminó”, dice a Qué Pasa, el abogado Raúl Pinto del Centro de Justicia de Carolina del Norte. “La decisión determina que la forma como se le puso fin fue arbitraria y que por ende violaba la ley federal”.

Pinto explica que la una de las partes más importantes que menciona la decisión es el hecho que la decisión de la administración federal ignoró los beneficios, “no solamente que recibían los beneficiarios de DACA, sino el aporte que esas personas dan a la comunidad”.

Ahora toca esperar que el pograma sea raudado en su totalidad y que cientos de jóvenes que cumplan con los requisitos puedan aplicar este amparo migratorio y que otro, puedan renovar sin contratiempos.

“USCIS deberá dar una claridad de las reglas y veremos cómo interpretan la decisión”, afirma Pinto.

Se calcula que más de 650,000 jóvenes indocumentados quedarían protegidos de una psoible deportación. En Carolina del Norte hay aproximadamente 24,230 bajo dicho programa.

SENSACION DE ALIVIO

Cuando la administración de Trump decidió poner fin a este beneficio la vida de miles de jóvenes y de sus familias fueron afectadas. Quienes pudieron renovar han vivido por mucho meses con una espada sobre sus cabezas a la espera de la decisión de la Corte Suprema.

A María González, una beneficiaria de DACA de 21 años, le queda un año para su próxima renovación y ante el inminente pronunciamiento del Supremo, el miedo se instaló de manera constante en su vida.

“Todos estaban diciendo que la Corte Suprema a lo mejor iba a salir al lado de Trump y decir que era constitucional (poner fin a DACA) tenía mucho miedo porque eso me iba quitar el trabajo, las opciones que tengo en mi vida”, dice la joven quien nació en México pero cuyo único hogar ha sido un condado rural al este de Carolina del Norte.

Ahora ella dice estar feliz y alivida pero, al mismo tiempo tiene claro que se debe hacer más. “Un camino a la ciudadanía sería lo mejor… esa es la meta. DACA es un alivio para ahorita”.

González ha levantado su voz y ha cabildeado incansablemente en la Legislatura estatal y el Congreso federal a favor de una reforma migratoria. Actualmente tiene un trabajo en una organización sin fines de lucro y es estudiante de Meredith Collegue.

EL APORTE DE LOS BENEFICIARIOS CON DACA

Cerca a las montañas de Carolina del Norte, Moisés Serrano, un activista que obtuvo DACA en 2012, no olvida la zozobra de los últimos años desde que Trump decidió poner fin al programa. Sin embargo, hoy puede decir que se trata de una “gran victoria que permite a miles de jóvenes seguir con sus trabajos y contribuyendo con sus comunidades y familias”.

“Por ahora no vamos a tener miedo”, dice Serrano, de origene mexicano. “Esta decisión les cambia la vida a 800 mil personas que no tienen que preocuparse por ser deportados, perder su trabajos o licencias de manejo”.

Serrano recuerda el aporte que los beneficiarios de DACA están en los estados en medio de la pandemia del COVID-19.

“Muchas personas con DACA están trabajando en los hospiales para mantenernos saludables y cuidarnos del coronavirus”, dice este joven del condado Yadkin ha expuesto a nivel nacional la lucha de los inmigrantes indocumentados.

Un reporte de Center for American Progress (CAP), en Estados Unidos, 202,500 receptores de DACA están trabajando para proteger la salud y la seguridad de los estadounidenses a medida que el país se enfrenta a COVID-19. Estos están en los sectores de salud, educación, el agro y la industria de procesamiento de alimentos.

Carla Mena nació en Perú y siendo muy niña llegó a Raleigh junto con su madre y hermano. Cinsudeea que el fallo del Supremo fue “fácil” por el apote económico de los miles de receptores del programa.

“Estamos aportando mucho dinero, estimulando la economía, especialmente en esta pandemia seguimos trabajando”, señala. “La mayoría de los dreamers están en profesiones que son esenciales y mucha gente es enfermero, paramédico”.

Es clara al sostener que la decisión del Supremo valida toda la presión que los jóevenes indocumentados han ejercido desde el 2004 en busca de un cambio en la política de inmigración que los tomara en cuenta.

“Cuando en 2012 finalmente Obama firmó la orden ejecutiva (de DACA) validó el esfuerzo que hicimos en el 2004. Mucha gente le dio a él todo el crédito cuando no era así y creo también que hoy es una forma de validar todo lo que hemos hecho y todos los sacrificios que hemos tenido que hacer”.

SE NECESITA UNA REFORMA MIGRATORIA

“No queremos sonar malagradecidos. Estamos contentos con la decisión pero sabemos que esto solo es un nuevo curita para miles de jóvenes como yo”, afirma la activista María Mayorga, una beneficiaria de DACA que reside en Greensboro al oeste de Carolina del Norte. “Es un aivio pero no es suficiente”.

Mayorga, quien nació en México, señala que ahora el activismo debe ser más fuerte para presionar al Congreso federal a tomar acción.

Por su parte Serrano afirma que “es importante recordar que DACA no es el final. Necesitamos pelear por una reforma migratoria para todos”, dice Serrano.

Mientra que para Mena, aunque hoy para los llamados “dreamers” es un buen día, no se puede olvidar de los “padres, abuelos, tíos, que todavía siguen esperando una reforma migratoria”.

HAY UN PELIGRO

Si bien la decisión de la Corte Suprema considera ilegal la forma como Trump canceló DACA, es posible que su administración decida emprender una nueva embestida contra el programa.

“Nada de la decisión del Supremo le impede a la administración del presidente Trump que reanude un esfuerzo para poder terminar DACA”, indica el abogado del Centro de Justicia.

Sin embargo, sostiene que de hacerlo aún se deberá enfrentar un proceso en las cortes que tomará tiempo.

“Puede ser contrarrestado en corte y eso toma un proceso que podría durar pasadas las elecciones y a lo mejor una nueva administración cambia de rumbo sobre terminar el programa o no”.

LA CLAVE SON LAS ELECCIONES

Los jóvenes entrevistados por Qué Pasa coinciden que la elección del próximo noviembre es clave para cambiar la politica migratoria de los Estados unidos que proteja a jóvenes indocumentads y saquede las sombras a 11 millones de personas sin estatus legal.

“A veces la gente dice que su voto no sirve pero Trump puso como dos jueces en la Corte Suprema y hoy fue una decisión de 5 a 4, muy pegadita. El decidió quitar el programa DACA. Muchas decisiones que afectaban a miles de inmigrante lo toma una persona que llegó al poder por el voto”, señala González.

Para Mayorga es el momento del activismo con miras a las elecciones generales de noviembre de este año.

“Tenemos que hacer responsables a las personas que están en el poder para que nos ayuden a seguir luchando y que la plataforma crezca. Pero también seguir empujando para que las personas voten”

Serrano afirma que hay que ver este triunfo sobre DACA “como un primer paso para sacar a Trump”. Y para cumplir este objetivo asegura Serrano deben unirse todas la comunidades.

“Necesitamos unirnos como comunidad, con la comunidad LGTB y la comunidad afroamericana porque es importante recordar que la ciudadanía no es el último paso. El objetivo es crear una sociedad justa e igualitaria y este presidente no es capaz de crear esta sociedad”.