Winston-Salem.– La celebración de un cumpleaños a principios de mayo fue el detonante para que 20 personas, todas ellas hispanas, se infectaran de coronavirus COVID-19 en el condado Forsyth, donde la cifra de casos positivos se ha disparado en las última semanas, ubicando a los latinos como el grupo racial con más contagios.

Uno de los integrantes de la familia afectada decidió hablar con Qué Pasa bajo anonimato, para advertir a la comunidad latina sobre este contagioso virus y las consecuencias de no seguir las recomendaciones de las autoridades de salud.

Juana (nombre ficticio para proteger la identidad de la paciente) no sabe quien llevó el coronavirus a su hogar donde vive con su esposo y sus hijos, cuatro de ellos menores de edad.

LA RUTA DEL CONTAGIO
La cronología del contagio masivo de esta historia comienza el 2 de mayo cuando Juana realiza una reunión familiar para celebrar por adelantado su cumpleaños número 38.

“Invité a mis hermanas, hermanos, cuñados y sobrinos a unas carnitas”, recuerda.

En la reunión había un promedio de 20 personas, entre ellos su hijo Pedro de 22 años, que presentaba en ese momento congestión nasal, dolor de cabeza y dolores musculares.

El joven había estado en cama el día anterior por lo que él creía era un catarro pasajero. “Nada de qué preocuparse”, recuerda Juana.

Dos días después de dicha reunión, su hijo se puso peor.

“Me dijo que tenía dolor en el pecho y en la espalda”, cuenta Juana “Le dije que yo sospechaba que era ese virus pero me dijo que él creía que era solo gripe”.

Ella insisitió que se somentiera a la prueba la cual finalmente determinó que Pedro estaba contagiado de COVID-19.

A los pocos días, los síntomas asociados al coronavirus también se manifestaron en 16 personas de la familia que asistieron al cumpleaños.

“Llamé a una de mis hermanas para contarle que me sentía mal y me dijo que ella, su esposo y sus hijos también. Mi otro hermano y su esposa tenían síntomas. Y mis otros hermanos y sus hijos tenían congestión y dolor de cabeza”.

Juana dice que en ella también comenzó a sentir síntomas: un fuerte dolor de garganta, congestión nasal, escalofríos, algo de diarrea y fiebre.

“Fui a hacerme la prueba y me llamaron para decirme que había dado positivo”, cuenta Juana. “Le avisé rápido a mi familia para que fueran al hospital y también se hicieran la prueba”.

El esposo de Juana también se sometió a la prueba pese a que no presentaba ningún síntoma. Fue con cuatro de sus trabajadores de la construcción y los cinco dieron positivo de COVID-19.

A este punto, ya eran más de 20 las personas que tenían la enfermedad en el transcurso de una semana. Solo el hijo de 12 años de Juana y un sobrino de 20 no resultaron contagiados.

“La esposa de uno de los trabajadores de mi esposo también dio positivo… y trabaja en una procesadora de carne”, afirma la mujer.

Juana no está segura quien fue el que inició el contagio masivo. Hace memoria y recuerda que en los últimos días de abril su bebé de 23 meses comenzó a presentar síntomas parecidos a una gripe.

“Se podía ver las venitas de sus ojo, le dio fiebre, congestión, tos y no quería comer, pero no se me cruzó por la cabeza que podría se esa enfermedad (COVID-19)”.

De lo que sí está segura es que la fiesta ayuda a la propagación de coronavirus entre sus familiares y conocidos.

MAS LATINOS CON COVID-19
La semana que el grupo familiar dio positivo de coronavirus, coincide con el alza en las cifras de infectados en el condado Forsyth, que pasó de tener una curva de contagios controlada con un promedio de 1 a 5 casos por día, a un salto de 50 nuevos pacientes con COVID-19 en menos de 24 horas.

Hasta el 17 de mayo, el 57% de los casos de contagio correspondían a la comunidad latina, según funcionarios de salud del condado Forsyth.

A nivel estatal, la data del Departamento de Salud y Recursos Humanos de Carolina del Norte (NCDHHS) indicaba que hasta el 18 de mayo, de 12,770 pruebas positivas a personas que revelaron su etnia, un total de 3,982 (31%) eran hispanos. Además, 29 (5%) fallecieron por complicaciones con el coronavirus.

CONTAGIO COMUNITARIO
El doctor Marco Alemán, Director de la Clínica Latina del Hospital UNC de Chapel Hill explica a Qué Pasa que una de las características del coronavirus COVID-19 es su alto grado de propagación, mucho más que la gripe o la influenza, lo que habría sido determinante en el contagio masivo tras la celebración del cumpleaños de Juana.

“Se trata de un contagio comunitario”, dice el médico. “Eso significa que este virus está presente en la comunidad y se transfiere entre nosotros y no viene de una persona que ha viajado a China o Europa (otros focos de la pandemia en el mundo)”.

“Si una de las personas en esta celebración tenía el virus y tosió esas partículas se quedaron en el aire y después cayeron en las superficies cercanas. Quienes tocaron el virus y se llevaron las manos a la cara o boca pueden haberse contagiado”, agrega el especialista.

Las medidas sugeridas por los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) para controlar el contagio de este virus están sustentadas en tres acciones: mantener la distancia social, lavarse constantemente las manos y el uso de mascarillas.

Estas reglas buscan que la saliva, que se ha determinado es una de las fuentes de contagio no alcance a una persona sana.

“No hablamos sin lanzar saliva la cual se reparte por seis pies (de distancia). Cualquier persona que esté cerca ya está en contacto. Cuando se grita o se canta es mayor la aerosolización”, indica la doctora Viviana Martínez-Bianchi, Directora del Programa de Residencia de Medicina Familiar del Hospital de Duke quien recuerda que los primeros casos de contagio masivo en Estados Unidos ocurrieron en convenciones, cenas y en un grupo de coro.

“El problema de este coronavirus es que se transmite rápidamente como un resfriado común pero que en un porcentaje de la población tiene consecuencias letales. Hay gente que muere y no hay inmunidad. Ninguno de nosotros tenemos las defensas desarrolladas. No tenemos anticuerpos”, indica.

UNA LECCION APRENDIDA
Para Juana quien está viviendo en carne propia los efectos del coronavirus y sigue en cuarentena, lo sucedido tras la celebración de su cumpleaños, le ha hecho entender la gravedad de la pandemia.

Ella reconoce que antes de saber que tenía el virus, incluso dudaba que la enfermedad fuera real.

“Legué a un punto de pensar que todo era mentira porque nunca supe de alguien que tenía esta enfermedad, pero lo primero que yo sentí cuando me di cuenta que teníamos esta enfermedad fue miedo”, dice.

“Pienso que si yo hubiera sabido que lo que tenía mi hijo no era una gripe normal, no hubiera invitado a mi familia a la casa. Ahora vivo con el pensamiento de que puede pasarles algo grave por haberlos invitado”.

”A veces hacemos cosas sin pensar en las consecuencias”.

Esta madre lanza una advertencia a los miembros de la comunidad hispana.

“Para los que creen que esta enfermedad no existe, creen que sólo tienen un catarro y salen y no se cuidan, el mensaje es que piensen en las demás personas que posiblemente tienen alguna enfermedad grave, en los niños y en los ancianos”.

CREENCIAS PELIGROSAS

En el 2013 cuando el virus del Ebola apareció en Africa Occidental, donde causó miles de muertes, muchas personas evitaban ir a los centros de atención debido al rumor de que le retirarían los órganos para mandarlos a pacientes en países desarrollados que necesitaba un trasplante.

Falsas creencias como esas también se han viralizado durante esta pandemia del coronavirus.

A pesar de tener los síntomas asociados al COVID-19, un hermano y cuñada de Juana se reusan a pasar el test puesto que creen que los médicos le inocularán el virus.

“Ellos prefieren pensar que se tratade la gripe y seguir con sus vidas cotidianas, yendo al supermercado y al trabajo”, dice Juana.

El doctor Marco Alemán, explica que la prueba del coronavirus se hace bajo estrictas medidas de seguridad.

“Las personas que hacen las pruebas están completamente protegidas. No hay manera que este virus salga de sus manos, porque están protegidos para que ellos no sean infectados”, dice.

“Los hisopos son estériles. Vienen en su propio empaque, no son usados en la boca o cara de otra persona”.

Una vez tomado el test el hisopo se ponen en un cartucho especial y se manda al laboratorio.

BAJO EL MISMO TECHO, DISTINTOS SÍNTOMAS

Si bien hay síntomas, como la fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares, escalofríos, diarrea, dificultad para respirar, que la comunidad científica ha asociado al coronavirus COVID-19, no siempre todos se presentan en un paciente contagiado. Es más, en una misma casa donde hay varios infectados, la sintomatología puede variar.

“Aún no sabemos como influye el virus en cada persona. Puede haber muchos factores como el sistema inmunológico de la persona, el ADN, del tiempo en el que se está expuesto al coronavirus, lo que llamamos la carga del virus. Si una persona por ejemplo estornuda cerca a ti vas a recibir más partículas que si tocaste el teclado de alguien usó hace poco y te tocaste el ojo. Otro aspecto es la virulencia”, indica el doctor Alemán.

Además hay personas que no desarrollan níngún síntoma o una sensación de gripe leve.

“No todos va a tener lo mismo. Y el problema más serio es que hay gente que tiene síntomas leves y no cree aquellos que les da más fuerte”, dice la doctora Viviana Martínez-Bianchi.

Lo que los pacientes con cornavirus deben tener en cuenta, afirma Martínez-Bianchi son otros factores de riesgo como enfermedades subyacentes: diabetes, hipertención, obesidad, asmas, enfermedad pulmonar y del corazón.

“El problema de este corovirus es el daño que causa en el tejido pulmonar. Si los pulmones se dañan severamente por la inflamación se podría necesitar oxígeno de por vida”.

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