Mario Piazza nació en la ciudad de Nueva York el 23 de septiembre de 1956, vive en Rosario de Santa Fe, Argentina, desde los diez meses de edad. Es director de cine, guionista y también ha sido columnista de distintos periódicos y revistas de diferentes países de Latinoamérica y España. ¿Quieres conocer más sobre este artista?, te invito a leer esta entrevista que nos habla de su hermosa trayectoria artística.

Entrevista
¿Cuántos años tenía, cuando descubrió su pasión por el cine?

Mario: – De chico he tenido la cercanía de una cámara filmadora, la de 8mm con la que mi padre hacía sus filmaciones familiares. Él había “heredado” esta dedicación de mi abuelo materno y por tanto he tenido desde pequeño esas dos referencias dentro de mi propia familia de la posibilidad de filmar y de hacer películas. Pero fue tras haber hecho mi cortito “El hombre de acero” (1976) a los 19 años, que sentí –lo recuerdo claramente- el impulso y el deseo de “estar siempre haciendo películas” y me puse a trabajar en mi corto siguiente “Sueño para un oficinista”.

Estudió tres años de la carrera de Ingeniería Electrónica, después la abandonó y se dedicó al cine ¿Qué le inspiró para dedicarse a este arte?

Yo tenía una cierta facilidad para las matemáticas y por eso inicié la carrera universitaria de Ingeniería, después de haber hecho la escuela secundaria en el Instituto Politécnico. Pero de a poco y con mis primeras pequeñas películas fui descubriendo que mi vocación estaba más bien del lado del cine y empecé a extrañarme de las cosas raras que me enseñaban en la facultad. ¿Para qué quería yo aprender esas cosas? Dejar mis estudios de Ingeniería en pos del cine fue en buena medida, en aquel momento y en aquel ámbito, un “salto al vacío”. No había escuela de cine en mi ciudad de Rosario (recién seis años más tarde se abriría la primera, en la que irónicamente ingresé como docente) y la herramienta de trabajo de la que disponíamos, el Súper 8, si bien era nuestra definitiva posibilidad de hacer cine, era también bastante limitado técnicamente (como vendría a evidenciarlo por contraste la llegada de la tecnología del cine digital). Usé el súper 8 como herramienta de trabajo, haciendo filmaciones de operaciones quirúrgicas y algunos documentales didácticos o institucionales.

Su primer trabajo cinematográfico fue realizado en 1974, ¿Por qué no sale en la lista de su filmografía? ¿Qué pasó con esa obra?

Teníamos 17 años cuando filmamos “Dolor de cabeza” con un grupo de amigos en el verano de 1974. Fue más bien un divertimento de vacaciones. O al menos ésa fue la idea inicial, que después se fue complicando por cuestiones técnicas al punto de darle una nueva justificación al título del film. Por el propio impulso juvenil y las ganas de hacer, había pasado yo por alto una cuestión técnica importante: la sincronización entre imagen y sonido. Por ese entonces no disponíamos aún de las filmadoras sonoras ni de los proyectores sonoros. Nos propusimos grabar los diálogos del film con posterioridad a la filmación, a modo de doblaje, en un grabador de cinta abierta. Pero no teníamos modo de asegurar la debida sincronización entre film y cinta magnética. Ingenuamente yo había pensado que disponiendo de un proyector con velocidad regulable podía compensar los desfasajes entre imagen y sonido regulando la velocidad del proyector durante la proyección. El resultado fue que en ningún momento sincronizó la imagen con el sonido. El film tuvo una única exhibición, durante una fiesta de amigos en la casa de uno de los protagonistas. Y el siguiente film, “El hombre de acero”, lo hice sin diálogos, a la manera del cine mudo, como forma de evitar el problema. Algún día quizás le sincronice finalmente el audio a “Dolor de cabeza”, ahora que lo podemos hacer con la computadora.

¿Algunas de sus películas han sido filmadas en el extranjero? ¿Cuáles películas son? ¿Cuáles son los nombres de esos países, donde han sido filmadas?

La única película que filmé fuera de la Argentina ha sido “Papá gringo”, filmada en Bogotá, Colombia, en diciembre de 1981. Todos los demás filmes los he filmado en mi país, y muy especialmente, en mi propia ciudad de Rosario. Una salvedad sería que mi último filme “Acha Acha Cucaracha: Cucaño ataca otra vez” siendo filmado mayormente en Rosario, tiene partes filmadas en las ciudades argentinas de Buenos Aires y Berisso, y en Miami (EE.UU.), Trieste (Italia) y Múnich (Alemania), a donde hemos ido en busca de los integrantes de Cucaño y los testigos de sus acciones.

Ha dirigido varios documentales que han sido galardonados en muchos festivales. ¿Con cuál de ellos se identifica?

Cada uno de los documentales que he hecho tiene una parte de mí. Hay un colega, Claudio Caldini, referente mío de mis inicios, que ha dicho “el protagonista de todo filme es su realizador”. Al rever cada film que he hecho, junto con encontrar detalles que hoy haría de otra manera, encuentro -a manera de hallazgo- cosas que ya no creo poder hacer.

¿Cuál de todos sus trabajos ha sido el más premiado a nivel nacional e internacional?

Ciertamente que fue “Papá gringo” (1983), que recibió seis principales premios en sendos festivales internacionales de cine súper 8 y en dos nacionales. Ése fue mi último film realizado en el formato Súper 8.

“Papá Gringo” (1983) fue filmado en Colombia, ¿Cuénteme un poco de su contenido y también de su historia por qué lo realizó en dicho país?

“Papá gringo” retrata la vocacional tarea que realizaba en las calles de Bogotá el norteamericano Ward Bentley (el gringo del título), dedicado a asistir a los niños de la calle, los gamines, curando sus heridas con un botiquín de primeros auxilios, pero, como él mismo decía, como manera de mostrarles afecto y que alguien se preocupaba por ellos. El modo por el que llegué a hacer este film surgió bastante de casualidad. Yo había conocido al gringo en un festival de cine Súper 8 en Caracas, en 1981; él había asistido allí para encontrarse con un amigo cineasta que participaba en el festival. Conversando con él me contó de su trabajo por los gamines en las calles de Bogotá y yo le conté que había sido invitado para diciembre de ese mismo año a un festival de cine súper 8 en Cali, con una subsede en Bogotá. De modo que el gringo me sugirió que podía aprovechar mi paso por Bogotá para hacer un documental sobre su tarea. Llegado el momento, arribé a Colombia pertrechado con mi filmadora Súper 8 y algunos rollos vírgenes. Pero en el momento de decidirme, resolví no filmar el film y pegar la vuelta para los pagos. Durante el festival en Cali yo había sido invitado por unos colegas brasileros a hacer en mi regreso a Argentina una parada en San Pablo para visitarlos. Lo que ocurrió fue que en el momento en que debía abordar el avión las autoridades de migraciones no me permitieron hacerlo por no tener visa de la embajada brasilera en mi pasaporte norteamericano (que a ese momento era el único que tenía). Por tanto, me tuve que quedar en Bogotá a tramitar la visa, y los diez o doce días que me llevó hacer el trámite los aproveché para filmar “Papá gringo”. Hoy día reconozco que fue un accidente muy afortunado para mí y podría decir que la contingencia tomó mejor decisión que yo.

“Cachilo, el poeta de los muros” es su primer trabajo en video. ¿Cuál fue el motivo primordial para realizar este documental de 60 minutos sobre este poeta, (n. 1927- m. 1991) que le cantó a su ciudad de una forma muy singular?

He sido contemporáneo de Cachilo, yo lo veía transitar esta ciudad de Rosario. Conocía su escritura mural y compartía la admiración de varios conciudadanos por su figura y por su obra. Cuando resolví hacer un documental sobre él lo primero que hice fue salir cámara en mano a rescatar los escritos suyos que -ya fallecido él- aún perduraban en las paredes de la ciudad.

¿Cuáles han sido sus mayores desafíos en su trabajo como director cinematográfico, en este mundo cibernético?

En principio la tecnología digital ha venido más bien a facilitar la realización audiovisual. Yo, por ejemplo, no he podido completar en video analógico ningún trabajo personal mío. Me representaba una limitación muy grande en el momento de la compaginación. De modo que para mí ha sido muy bienvenida la tecnología digital. Cayeron verticalmente los costos de rodaje y aumentó enormemente la flexibilidad en el momento de la edición, como así también las posibilidades para la difusión. Así también se multiplicó el número de colegas.
Como desafío aparece la necesidad de aprender el manejo de una nueva herramienta cada vez que hay un aggiornamiento, como por ejemplo cuando llegó el HD y hubo que renovar los equipos, y el programa de edición que uno había aprendido a usar ya no era más válido y debía empezar a aprender uno nuevo. Por suerte uno puede hoy recurrir a la ayuda de los más jóvenes colegas para resolver estas cuestiones.

¿Quién es el guionista de sus documentales?

Yo mismo hago los guiones, que en realidad terminan de escribirse en la etapa de edición del film, cuando se busca la mejor relación entre las distintas partes del material obtenido.

Acha acha cucaracha: Cucaño ataca otra vez (2017). ¿Por qué este nombre? ¿Cuál es el mensaje central que expresa en este documental?

“Acha Acha Cucaracha” era una de las locas consignas del grupo de arte experimental Cucaño, una especie de grito de guerra con el que ellos celebraban sus acciones. El mensaje del film supongo que será distinto para cada espectador (y siempre es para mí muy estimulante el conocer la particular vivencia de algún nuevo espectador de mi film). Pero en todo caso lo que me propuse hacer es rescatar el espíritu de rebeldía de un grupo de jóvenes ante lo que se impone autoritariamente y celebrar la consecuencia de esos mismos jóvenes con sus propios ideales después de transcurridas tres décadas y media.

¿Qué ha significado la era tecnológica de estas últimas dos décadas en su vida artística?

La tecnología digital ha sido, por ejemplo, la que me ha permitido reunir y compaginar todo el material que en diversos soportes de cine y video había venido registrando yo a lo largo de mi convivencia de treinta años con mi compañera Mónica, completando así nuestro filme “Madres con ruedas”.
Ya hablé de las grandes ventajas de la tecnología digital en cuanto a rodaje, edición y difusión. Sin excluir la posibilidad de incorporar material registrado en Súper 8 (por ejemplo). Y en todos los filmes que he hecho después del súper 8, hay incorporadas partes filmadas en súper 8.
Un especial aporte de la tecnología digital es la posibilidad, a través de internet, de tomar conocimiento de los festivales a los cuales inscribir el propio filme y postularlos. Mismo es internet que permite que de un modo accesible para el realizador que uno pueda exponer el propio trabajo ante potenciales espectadores de todo el mundo. Así están disponibles, en YouTube o Vimeo, la mayoría de mis filmes.

¿Cuáles son los temas que predominan en su obra?

Sin que me lo haya propuesto de entrada, observo que mis documentales, en general, retratan a singulares personas que llevan adelante su particular empeño de un modo especial, las más de las veces enfrentando adversidades o en un ambiente hostil. Así las veo a las maestras Olga y Leticia Cossettini y su modo de educación más acorde con el ser humano, Papá Gringo y su cruzada personal a favor de los niños desamparados, Cachilo y su respuesta extrema a las rigideces de una sociedad, mi compañera Mónica y sus “colegas” las madres con ruedas yendo a favor de sus aspiraciones contra la adversidad de una discapacidad, y los inquietos jóvenes de Cucaño, dando cabal respuesta desde el arte a un ambiente opresivo como el de la dictadura.

¿Cuándo sale a la luz su próximo documental?

Aún estoy en la etapa de recabar energías para el inicio de mi próximo documental, que no sé qué forma tendrá, pero que sé que girará en torno de un muy singular predecesor cineasta rosarino, Araldo Acosta, que estaba haciendo sus películas en Súper 8 cuando yo quería empezar a hacer cine en esta ciudad, con la particularidad agregada de que era un cineasta obrero, un pintor de brocha gorda que un día compró una filmadora e hizo un largometraje autobiográfico. Espero poder tenerlo listo en el 2021.

¿Qué sugerencia le da a los jóvenes cineastas?

Yo les diría que filmen nomás, ya mismo. Que saquen provecho de la herramienta que les está facilitando hacerlo. Y que por no haber tenido la vivencia de cómo era antes de dificultoso quizás no valoricen del todo justamente las oportunidades que están esperando por ellos. Que aprovechen la accesibilidad al medio que da la nueva tecnología pero que lo hagan con la enjundia y el rigor con que se abordaba la producción en épocas más heroicas en que la tecnología no era tan favorable. Y que, sin desestimar la importancia de las escuelas de cine como ámbito para el estímulo de la propia vocación, el verdadero aprendizaje se hace en la vida, en la vivencia del mundo y de los propios afanes. Hay que seguir el propio impulso, la sagrada energía que viene de dentro de uno. Hacer cine se aprende haciendo, pero el contenido de ese cine se nutrirá de nuestra vivencia de las cosas y del mundo.

Filmografía y premios

“El hombre de acero” (1976, Súper 8, ficción, 5 min.). Mención al realizador menor de veinte años, Concurso Anual de UNCIPAR (Unión de Cineístas de Paso Reducido de la República Argentina), Buenos Aires, 1976.
“Sueño para un oficinista” (1978, Súper 8, ficción, 20 min.)
Primer Premio, Sección Fantasía, UNCIPAR, Buenos Aires, 1978.

“A bordo de un carrito” (1981, Súper 8, documental, 30 min.)
Mención a la película que mejor expresa los valores humanos, Concurso Internacional, Peña Foto Cine 8mm, La Plata, Argentina, 1982
Finalista en el Festival Internacional de Cine de Rehabilitación, Rehabfilm Festival, Nueva York, EE.UU., 1983

“Papá Gringo” (1983, Súper 8, documental, 22 min.)
Primer Premio en el Festival Internacional de Cine Súper 8 de Caracas (Venezuela, 1983).
Primer Premio en el Festival Internacional de Cine Súper 8 de San Pablo (Brasil, 1983)
Mejor documental en el Festival Internacional de Cine Súper 8 de Bruselas (Bélgica,1983)
Primer Premio, Concurso Nacional de Cine de UNCIPAR, Buenos Aires, 1983.
Primer Premio en el Festival Internacional de Cine de 8mm de Ann Arbor (USA, 1984)Primer Premio en el Festival Internacional de Cine Súper 8 de Lund (Suecia, 1984)
Primer Premio Sección Súper 8 Certamen Internacional de Igualada (España, 1984).
Primer Premio, Sección Documental, Concurso “Ciudad de La Plata”, 1985.

“La Escuela de la Señorita Olga” (1991, 16mm, 47 min.)
Premio Especial del Jurado de la Subsecretaría de Cultura de la Provincia, Festival de Cine Argentino de Santa Fe, agosto 1991.
Mejor montaje, Encuentro de Realizadores de Video y Cine de Corto y Mediometraje “Ciudad de Santa Fe”, setiembre de 1991.
Premio “Films Andes” a la mejor película, Certamen de Cine y Video Independientes de Mendoza, noviembre de 1991.
Premio Cined, Cinematografía Educativa/Ministerio de Educación de Cuba, Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, diciembre de 1991.
Premio al Corto, Festival Cinematográfico Internacional del Uruguay, Montevideo, abril de 1992.
Premio “Prof. Horacio Bertholet”, Taller de Producción Audiovisual, Escuela Superior de Periodismo y Comunicación Social, Universidad Nacional de La Plata, noviembre de 1992.
Mención Especial, Sección Documentales, Festival Iberoamericano de Cine de Huelva, España, noviembre de 1993.
Primer Premio, Sección Documentales, Concurso Nacional de Films de Cortometraje Cultural, Período 1984/94, Secretaría de Cultura de la Nación, 1994/95.

“Cachilo, el poeta de los muros” (1999/2000, 60 min)
Premio UTPBA (Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires) a la Mejor Investigación Periodística, en el 2º Festival Nacional de Cine y Video Documental, Avellaneda (Buenos Aires), 12/17 de julio de 1999
Mención al Mejor Documento Humano, íd. ant.
Mejor Documental (ex-aequo), Muestra de Video, Semana de Cine Salta 2000.

“Madres con ruedas” (2006, 70 min.)
Premio del Público
3º Festival Internacional de Filmes sobre Deficiencia “Assim Vivemos”
Río de Janeiro, Brasil, agosto de 2007
Mejor Obra del Certamen
16º Certamen Latinoamericano de Cine y Video de Santa Fe
Santa Fe, Argentina, octubre de 2008
Mejor Documental
DOC BOL 2008 / 2ª Muestra Internacional de Cine y Video Documental
Cinemateca Boliviana, La Paz,  Bolivia, junio/julio de 2008
Premio “Testimonio de superación ante la adversidad”
La Sudestada, 10ª Quincena de Cine Argentino en París
París, Francia, mayo de 2008
Premio Edgardo Cacho Pallero
A la obra que sin prejuicios formales mejor represente las ganas de vivir con dignidad.
16º Certamen Latinoamericano de Cine y Video de Santa Fe
Santa Fe, Argentina, octubre de 2008
Mención de Honor
Sección de largos documentales
14º Festival Iberoamericano de Cine y Vídeo Cinesul 2007
Rio de Janeiro, Brasil, junio de 2007.
Mención Especial del Jurado
Sección de Largometrajes Documentales
25º Festival Cinematográfico Internacional del Uruguay
Montevideo, abril de 2007.

“Acha Acha Cucaracha: Cucaño ataca otra vez” (2017, 75 min)
Premio Mejor Investigación Documental
7º Festival Internacional de Cine Documental “Acampadoc”
La Villa de los Santos, Panamá.
Mención Mejor Investigación Documental
Paraná Internacional Films Festival
Paraná, Entre Ríos, Argentina
Mención Al tratamiento estético
20º Festival Nacional de Cine y Video Documental
Rosario, Santa Fe, Argentina

Información
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Carlos Javier Jarquín
carlosjavierjarquin2690@yahoo.es
Escritor y poeta. Lunes: 20/01/20

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